Despertó suspendido en el aire, en una claridad que no asustaba, pero que sofocaba. Tampoco consolaba. Por la distancia, la ciudad parecía una maqueta de cartón de un proyecto universitario. No había suelo, ni techo, solo el universo insondable. Tampoco habían recuerdos firmes: solo imagenes fragmentadas, como vidrio molido flotando en su mente. La tierra partiéndose, la gente gritando. Un estruendo sin origen. Luego, la nada. Solo oscuridad y vacío. Mucha angustia.

Las figuras lo observaban con escrutinio. Con ojos que no juzgaban, pero tampoco parpadeaban. Susurrando en un idioma imposible de reconocer. Altas, silenciosas, delgadas. Frías. Grises.

Sintió el impulso de resistirse, de luchar, de gritar. Pero no tenía voz. Ni fuerza.

Entonces llegaron las visiones. Incendios, desastres, ruido, caos. Ciudades doblándose sobre sí mismas. Cayendo en el abismo, hundiéndose en gigantescos socavones. Sirenas asfixiadas por el caos. Personas huyendo.
Su propio cuerpo, inmóvil y herido. Comprendió con una lentitud insoportable que no lo habían elegido: lo habían alcanzado, rescatado justo antes del final. Ya no había regreso.

Una de las figuras extendió su mano —o algo parecido— y rozó su frente. El dolor desapareció y se disolvió al instante, como si nunca hubiera existido. 

Mientras la nave se alejaba, la Tierra se volvió un punto herido en la distancia. Y en ese silencio desconocido, como la conciencia sumida en el sueño, en un estado de coma. Sintió con ímpetu que lo tomaban del brazo, en tanto le gritaban que despertara, que un fuerte golpe lo había dejado en un estado de inconsciencia profunda y prolongada. El socavón fue de tan magnitud que una roca que se desprendió de la casa del cerro donde vivían, golpeó su cabeza, apagando al instante su conciencia por varios minutos, proyectando imágenes y alucinaciones en su mente, mientras tanto, los gritos de su mujer y sus hijos, sumado al fuerte ruido del desprendimiento de tierra, aplanó el camino hacia el socavón, empujándolos vivos al interior de la tierra, donde la luz dejó de existir.

Osvaldinus
Últimas entradas de Osvaldinus (ver todo)