Esta foto captura un conmovedor y solemne momento que viví en la capital polaca. La placa de bronce trazada sobre los adoquines marca el límite exacto donde alguna vez se alzó el muro del Gueto de Varsovia.

Mi sombra en los adoquines proyectada directamente sobre esta antigua línea divisoria, es una conexión entre la libertad del presente cotidiano y la profunda cicatriz que dejó uno de los capítulos más oscuros de la Segunda Guerra Mundial. Es una invitación a caminar con consciencia y a no olvidar la historia que literalmente yace bajo nuestros pies.

Recuerdo las largas noches entre amigos cuando volví de mi viaje y de lo que significó para mí conocer Polonia. Palpar la historia desde el otro lado; no desde los libros en esa oportunidad, sino por medio de largas caminatas y conversaciones con su gente.

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Osvaldinus
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