Al fondo se alza la inconfundible “Puerta de la Muerte” de Auschwitz-Birkenau, el oscuro umbral del infierno en la Tierra. A través de este arco de ladrillo avanzaron interminables vagones que transportaban en su inmensa mayoría a personas judías, junto a prisioneros de otros credos y nacionalidades, en un viaje sin retorno directo hacia las cámaras de gas. Contemplar hoy este paisaje silencioso y caminar junto a estos rieles es asomarse al abismo más profundo de la historia. Un lugar donde el viento parece guardar el eco de millones de almas arrebatadas, dejándonos la obligación ineludible y perpetua de no olvidar jamás.

Osvaldinus
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